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Lolitas o muñequitas vivientes



A mi mamá jamás le ha gustado el lolita. Dice que son (somos) personas que no hemos madurado y nos rehusamos a madurar. También, que al menos el 90% de las lolitas están locas.

Siempre he querido quitarle esa creencia. No ayudó mucho que justo una mañana, haciendo zapping en la TV, se haya encontrado con el programa Mi Extraña Adicción y justo el capítulo de las Living Doll.

Living doll


Me quedé mirando el capítulo solo porque no tenía nada mejor que hacer. Me sorprendió que las lolitas compartían capítulo con personas que soñaban con cirugías e implantes para tener cuerpos exagerados, gastando todo el dinero posible en eso. ¿Es que acaso había una conexión, aparte de que nadie se veía normal en los cánones de la sociedad? 

No es inusual que la gente confunda a las lolitas con muñequitas de vestidos pomposos. Lo raro es que intenten asociarlo a algo que ya conocen (las muñecas) en vez de aprender algo nuevo (el lolita es una moda de otro país).

Obviamente, para las lolitas, es un poco ofensivo que te llamen muñequita: como esa gente que intenta parecerse a Barbie o Ken. El lolita no tiene que ver con las modificaciones corporales (porque estas personas que intentaban parecer muñecos tenían un trastorno dismórfico corporal), tiene más que ver con “solo ropa”. Al menos, la mayor parte vive un estilo de vida más normal que el presentado por Venus Angelic, aprendiendo japonés para “ese fatídico” viaje a Japón que todos sabemos, o Emily: una chica pálida quien decía frecuentemente que odiaba cómo se veía sin los circle lens y las pelucas.

Emily Living DollEra obvio pensar que mi mamá no sabía quién era Venus y que ella, como televidente normal, no sabría distinguir la diferencia entre una lolita y una muñequita viviente. El show sólo mostraba que ellas pensaban que casi eran princesas. 

Mientras tanto, yo veía -casi con horror- Cómo las muñecas y el lolita se mezclaban para mostrar un... fetiche raro, para que la gente pensara “oh, esta gente loca. Y los japoneses que crearon esto, también”. Como si esto cayera en la categoría de furry o porno de monstruos con tentáculos. 

Finalmente, la pregunta de mi mamá fue: “¿Ellas eran lolitas?”. Mi respuesta fue un no, y miré al suelo. No me atreví a decir nada más. Solo espero que la gente que me conoce no tenga interés en ver el programa y no pregunte, porque Ugh!, qué incómodo. 

Aunque, probablemente, no haga diferencia: mi mamá (y la gente que no me conoce) podría seguir pensando que estoy loca por vestir así, con o sin necesidad de haber visto el programa. Total, ellos no entienden de esas cosas.

****

¿Y ustedes qué opinan? ¿las lolitas podrían ser encasilladas como “muñecas vivientes” o son cosas distintas? ¿este tipo de programas “daña” la imagen de las lolitas o hay mejores formas de presentarlo que en un programa de TV? ¿Es mucho más fácil de asimilar para la gente normal la connotación de decir muñeca viviente que lolita?

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