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We Can Do It: Los trabajos de las lolitas



  Si hiciéramos un censo lolita, probablemente veríamos que la mayoría está ligada de una u otra manera a carreras humanistas. Y si fuésemos más aventurados, es posible que muchas estudien o trabajen en diseño (ya sea de vestuario, o gráfico) o se relacionen con alguna carrera artística.

Pero si somos honestos, no todos tenemos habilidades con la estética, y para algunos puede que el lolita sea esa veta artística que tanto buscamos. Fuera del diseño o las artes visuales, existen lolitas con carreras científicas, como la nutrición, tecnología médica o informática (recuerden que Misako Aoki, ícono mundial del lolita y quien ha dedicado su carrera al modelaje, tiene por profesión la enfermería).



Chile no es la excepción. Hay lolitas cuyos escenarios no son quizás propios para usar petti o rocking horses.

Alicia tiene 23 años y estudia Ingeniería en Electricidad. Si bien su primera opción al momento de estudiar fue la música (ella quería estudiar interpretación musical en flauta traversa), estudió en un colegio técnico, lo que hizo que se decidiera finalmente por esa carrera.


¿Ha sido complicado para ti realizar ambas actividades? (lolita y profesión)
– Sí, resulta que mi trabajo no me permite andar de lola, soy supervisora eléctrica y automática en 2 plantas de las 4 que actualmente hay dentro de la Termoeléctrica AES Gener Ventanas (Quintero). Como obligación tenemos que usar el pelo bien amarrado, usar lentes de seguridad, casco, orejeras (…) algunas veces hasta ando con arnés encaramada en silos de 30 metros de altura o más, así que precisamente andar con petti o faldas no me sirve. -

Alicia cuenta que aunque no puede usar el lolita en el trabajo, le gusta mucho su profesión, especialmente porque ofrecen soluciones a las personas, trabajando con tecnología para mejorar el futuro (comenta incluso que trabajan en el desarrollo de un automóvil eléctrico). Y aunque tiene que manipular materiales peligrosos y cuidarse de los accidentes, durante sus estudios Alicia asistió un par de veces vestida de lolita:

- ¿Te ha sucedido alguna anécdota memorable relacionada al lolita y tu profesión?
– Sí, cuando estaba en la universidad. Para un examen tuve que hacer un circuito con rectificadores de corriente continua a corriente alterna, e hice mal una conexión. Cuando enchufé el transformador, por broma le digo a mi profe <<cuidado, que va a explotar>>, y en efecto, explotó. Saltaron chispas, una cayó en el petti y salió un olor a plástico quemado. Me hice famosa todo el año con ese examen”.


(Alicia)


Ayleen por su parte, tiene 22 años y estudia Restauración Patrimonial en Duoc UC. Y aunque es una carrera ligada a las humanidades, la particularidad es que ella dedica su tiempo a la matricería y carpintería. Por razones de higiene, Ayleen no puede asistir a sus estudios con ropa lolita, ya que debe protegerse de los materiales con lo que trabaja:

-       "La carrera es, por así decirlo, muy sucia: hacer adobes, un mueble, trabajar con yeso, etc. Son materiales que no quisiera en mi ropa y zapatos. Trabajo con uniforme para no manchar ni desgastar mi ropa, además de usar mis implementos de seguridad, como casco y gafas (…) Vestir lolita no es una opción cuando estoy trabajando. Sólo harapos". 

(Ayleen)

Andrea es una ingeniera en informática de 29 años, quien el 2007 no sólo encontró su carrera ideal, sino también el lolita: "Un domingo en la tarde, a fines de marzo del 2007, googleando imágenes con un tag que no recuerdo, pinché una imagen de un vestido que correspondía al extinto foro Velvet Touch (…) Llegué al foro, me registré, me metí a cada topic que había y me fascinó, empezando así la historia hasta la fecha", cuenta.

Si bien su carrera no fue la primera opción (estudió tres años de enfermería antes de informática), Andrea disfrutaba curioseando en los computadores desde que estudiaba en el colegio y es lo que la apasiona hasta el día de hoy: " Estudié una carrera que es de hombres. Iba de lolita a la Universidad y jamás me sentí avergonzada. No se dejen llevar por los estereotipos, no por estudiar una carrera “masculina” serán menos femeninas y no “propicias” para ser lolitas". 

(Andrea)

Además de poder disfrutar de sus pasiones (sus trabajos y el lolita), estas chicas han contado con la suerte de tener el apoyo de sus pares. Alicia por ejemplo, dice que los días viernes después de trabajar, viste de lolita y se va con sus colegas a jugar pool o a la casa de alguno de ellos para compartir. Los fines de semana viste de lolita todo el día, siempre y cuando no la llamen de emergencia en la planta.  

Así como Alicia, Ayleen puede compartir sus outfits con sus colegas, incluso le piden fotografías de sus compras y coords.

Andrea reconoce que aunque no puede vestir lolita por políticas de la empresa, sus compañeros saben sobre su vestimenta, y les gusta la estética y elegancia del estilo, además de la valentía que tiene para llevarlo a diario.  Bueno, quizás a algunos no tanto:

- ¿Alguna anécdota laboral relacionada al lolita?  
– Sí, sobretodo en estas fiestas patrias. 1- Un compañero me dijo que parecería una Huasa Hardcore entre tanta mujer vestida de huasa. 2- El 17 de Septiembre se nos dio la opción de asistir a la oficina con ropa de calle. El día anterior, cuando nos dieron la noticia, yo reaccioné exclamando “Excelente, me sacaré este disfraz laboral”, a lo que mi jefe escuchó y desde su escritorio me dijo “Eeeh… usted, no puede venir vestida de muñeca”. Sé que no me lo dijo en mala onda, pero me causó gracia que haya dicho “muñeca”.







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